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Justicia y legalidad

He empezado pensando que lo deseable es que la justicia y la legalidad coincidan. Incluso utilizamos ambos términos como sinónimos en muchas ocasiones, pero es evidente que no lo son, porque cuando reclamamos justicia y nos enfrentamos al sistema político acusándolo de injusto ponemos en evidencia este desencaje. Quiero justicia, un sistema político y económico más justo, una vida más digna, pero la legalidad que me han impuesto no me gusta, me incomoda y la acuso de injusta. ¿A dónde me lleva esta realidad? Pues a un punto muy esencial: el derecho a la disidencia, la protesta y la desobediencia civil, si llega el caso. A partir de esto he intentado ordenar mi pensamiento.

Justicia, política y Bankia

No soy entendida en cuestiones económicas. Como otros muchos en este país, he tenido que aprender a toda prisa el significado de conceptos y términos que el lenguaje económico utiliza para explicar fenómenos como esta crisis. Pero, aún así, soy ciudadana y tengo mi propia opinión sobre cuestiones fundamentales en un estado de derecho. La primera de ellas es el valor la justicia. ¿Y qué tiene que ver esto con Bankia? La respuesta es obvia. Al repasar lo que ha sucedido con Bankia y no sentir una cierta repugnancia hacia los protagonistas de esta situación, sólo puede indicar un grado de insensibilidad cercano al del escarabajo pelotero, pero eso no basta. Además de la sensibilidad, deberíamos preocuparnos por pensar qué grado de responsabilidad civil y penal tienen las personas que han llevado al banco a esta situación. Sobre todo, los directivos y consejeros, sin duda los primeros responsables y entre ellos el señor Rato, pero también aquellos políticos que marcaron las directrices y que casualmente pertenecen al PP.

Liberales de pacotilla

Una buena parte de la derecha española, en general, y catalana, en particular, se definen como liberales. Pero cuando esgrimen "su" ideología liberal, se les llena la boca de términos como emprendedores o iniciativa, o hablan de ser libres para mover "su" dinero y construir "su" riqueza, o ensalzan lo privado para menospreciar abiertamente lo público. Y esa es la única dimensión que contempla el llamado liberalismo. Porque, en realidad, no son liberales, son conservadores disfrazados o, mejor, neoconsevadores engreídos y manipuladores. Ese liberalismo que les empuja a aprovecharse del esfuerzo de los demás o que les hace creer que pueden utilizar al resto del mundo como pura mercancía de la que sacar un provecho -incluidos el resto de sus conciudadanos- o que les hace pontificar reglas morales y objetivos nacionales que debemos seguir el ignorante pueblo, en realidad no tiene nada de liberal ni se acerca en absoluto al término libertad. A los hechos me remito.

Urdangarín y la República

La verdad es que para una republicana, si Urdangarín hace o ha dejado de hacer, no debería cambiar nada en sus convicciones. Sin embargo, he visto y oído cómo algunas personas, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, proclamaban a los cuatro vientos las virtudes de la República contraponiéndolas a las acciones de muy dudosa corrección ética -y supuestamente delictivas- que ha demostrado el señor Urdangarín. Pero si tenemos que denostar al señor Urdangarín -y créanme que tengo ganas-, no será porque sea monárquico o yerno de un rey. Además, no creo que sea ni necesario ni acertado hacer comparaciones entre la supuesta pureza del sistema republicano y la perversión del sistema monárquico.

La justicia no es un juguete

Todos sabemos que el sistema judicial es uno de los pilares del estado de derecho. La justicia -su objetividad e imparcialidad- es un elemento clave para asegurar la dignidad y proteger los intereses democráticos de los ciudadanos de un país. En la actualidad, en el Estado Español, vivimos un momento especialmente convulso en el ámbito de la justicia. Desde mi punto de vista, en estos días se está poniendo a examen minucioso el sistema judicial. Eso es bueno. Nada de lo que concierne al estado de derecho puede escapar al análisis y la crítica constante. Pero debemos intentar ser ecuánimes y repartir bien las culpas cuando el sistema no funciona, porque nos equivocaremos, y mucho, si pensamos que la responsabilidad recae exclusivamente en los jueces o, al menos, en algunos jueces.

El movimiento 15M hoy

Graffiti fotografiado en Zaragoza
Confieso que a los ojos de muchos puedo resultar algo inconsciente o demasiado optimista, incluso las dos cosas, pero asumo esa perspectiva voluntariamente y no me importa que me acusen de ello. El caso es que después de ocho meses del inicio de las movilizaciones del movimiento 15M y dos meses después de las elecciones generales, noto, de una manera más o menos explícita, cierto desencanto por parte de los simpatizantes del 15M y cierto sentimiento de triunfo por parte de sus detractores. Tiempo es de valorar en su justa medida hasta dónde ha llegado este movimiento y si valió –o vale- la pena tanto esfuerzo. Mi respuesta –al declararme inconsciente y optimista- no puede ser otra que sí, valió la pena, y mucho.

Colaborando con el presidente Rajoy (IV): El Consejo Asesor

Falta pocas horas para que usted, nuestro ya casi flamante presidente –lo de flamante no se lo tome a mal, que no va con segundas ni tengo intenciones incendiarias- comience el ansiado discurso de investidura. Voy contrareloj para ver si le llega a tiempo mi última propuesta: crear un consejo asesor. Me he emocionado al pensarlo. Verá usted, aquí en Catalunya nuestro presidente Mas tuvo a bien crear uno, el CAREC –Consejo Asesor para la Reactivación Económica y el Crecimiento-. Con este nombre tan rimbombante y con las personalidades tan eminentes elegidas del mundo económico y empresarial, se dará usted cuenta de que es una gran idea, ¿verdad? Bien, pues usted puede crear otro, aunque sin repetir, con un punto de originalidad y hasta es posible que con un punto de realidad.

Amaiur, PP y PSOE

No soy vasca, no soy nacionalista y no me mueve ningún interés partidista, por lo que, por favor, que nadie interprete lo que no es. Hablo de Amaiur como podría hablar de cualquier otro partido político. Dejando esto bien sentado, afirmo que no hay duda de que la decisión que impide a Amaiur formar grupo parlamentario es estrictamente política. No puede haber duda. Y no me vengan con argumentos jurídicos o con normas que son discutibles e interpretables, no pongan absurdas excusas y digan las cosas por su nombre.

Colaborando con el presidente Rajoy (III): Aprovechando a Chomsky

Bien hallado presidente Rajoy,

después de mi primera colaboración en la que intentaba ayudarle con el "problema" de las parejas homosexuales y de la segunda sobre el tedioso y engorroso tema de la publicidad en la democracia, me desato ahora con una ayudita con vistas a su próximo discurso de investidura como Presidente del Gobierno. Me he ayudado de un documento elaborado por el lingüista Noam Chomsky que desde hace algún tiempo es de dominio público y corre por la red. Sin duda, lo conocerá: "Diez Estrategias de Manipulación". Aunque, como usted no me va a leer –que ya lo sé, no crea que soy tonta-, este artículo sólo servirá para hacer cábalas con algún perdido lector que llegue hasta aquí: ¿Qué se apuestan que alguna de éstas cae?

Soberanía impopular

Sábado y unas horas antes del Madrid-Barça. ¡Qué mal me lo he planificado! Hoy no me lee ni Dios. En fin, ya que estamos…

Hay que saber leer entre líneas. No nos queda otro remedio cuando los que tendrían que leer en voz alta y clara no lo hacen. Leamos pues y saquemos nuestras propias conclusiones. Ayer se sentaron las bases de la nueva unión económica europea –supongo que es lo que Sarkozy llamó hace unos días la refundación de Europa-. ¿Cómo será esa nueva Unión Europea? ¿Qué es lo que se acordó exactamente ayer? Pues, de una manera más o menos velada, se anunció que la única salida a la actual situación económica era ceder soberanía. La cancillera Merkel y monsieur Sarkozy habían decidido unos días antes que los estados que quisieran estar en el meollo europeo tendrían que ceder soberanía a la Comisión Europea. Igual me equivoco, pero creo que a partir de ahora cada estado tendrá que ajustarse a unos límites presupuestarios establecidos por el andrógino Merkel-Sarkozy. Además, será la Comisión Europea la que tenga que validar los presupuestos antes de ser aprobados por cada uno de los parlamentos estatales, pudiendo invalidarlos o imponiendo sanciones en caso de no mantenerse en la línea establecida. Dicho de otro modo, los ciudadanos de cada estado elegiremos a unos diputados que sólo podrán votar en el parlamento correspondiente aquello que la Comisión Europea les permita.

Colaborando con el presidente Rajoy (II)

Apreciado señor presidente,

quiero seguir ayudando en lo que pueda. Ya sabe, arrimando el hombro para que podamos salir airosos de… bueno, la realidad es que usted deberá gobernar y a mí me gusta meterme donde no me llaman. Por eso hoy quiero ofrecerle una idea que me lleva rondando desde hace varias semanas y, de paso, me echa usted una mano.

Economía, ciencia y mentiras (III): El profeta y prometedor Sarkozy

El profeta Sarkozy nos ha regalado con un bello discurso en Toulon ante un público elegante y entregado. En el mismo lugar en el que tres años antes había prometido –o amenazado- con la refundación del capitalismo, el presidente de Francia, monsieur Sarkozy, hoy nos ha prometido –o amenazado- con la refundación de Europa. Porque, además de profeta, es un gran prometedor.

Colaborando con el presidente Rajoy (I)

Apreciado presidente -no investido, pero sí de facto- Rajoy,

tal y como están las cosas, lo más prudente y positivo es remar todos en el mismo sentido. Creo que una persona como yo podría dedicarse sencillamente a poner palos en las ruedas, pero creo más sensato ayudar aportando lo único que tengo -de cuando en cuando, tampoco es que ande sobrada-: alguna idea. Así que, si a usted no le parece mal, quiero ofrecerle recomendaciones para que usted las inutilice, convenientemente, o se ría de mí, abiertamente.

La esperanzadora victoria de la derecha (o no)

Son las doce del mediodía. Todavía faltan algunas horas para saber el resultado de las elecciones. El enigma es saber si la derecha ganará por mayoría absoluta o si lo hará por mayoría absolutísima. Poco más. Pero, para una ciudadana de izquierdas y al contrario de lo que pudiera parecer, mi anuncio es que el futuro es esperanzador. Sí, esperanzador y más que interesante. ¿Cuántas veces hemos oído decir a personas de cierta edad que con Franco se vivía mejor? Pues eso, a disfrutar sabiendo que el blanco de nuestras protestas nos estará gobernando.

Nuevo aire con UTOPIA TV

Aire nuevo, luz, nuevas ideas. Por encima del poder y de los intereses, por encima de los mercados y de las ganancias, por encima de servilismos y connivencias, Enrique Meneses y un puñado de amigos periodistas nos ofrecen un nuevo camino (tan antiguo como la humanidad, pero demasiado extraño para la mayoría): CREATIVIDAD E ILUSIÓN.

UTOPIA TV es un nuevo proyecto, un nuevo camino que deseo de todo corazón triunfe para el bien de todos. Gracias.


Conectaos y seguid esta televisión, vale la pena. Aquí os dejo el enlace.

Indignados o de cómo superar las mentiras de la dialéctica

Vayamos directamente al asunto y simplifiquemos lo obvio: primero, el lenguaje posibilita el pensamiento, pero a la vez lo ordena, lo estructura, le da forma (pensar es componer un discurso); segundo, pensamos la realidad desde esas estructuras lingüísticas que vamos incorporando en el proceso de socialización y desde el mismo momento en que recibimos las primeras caricias (socializarse es pensar en el idioma al que pertenecemos); tercero, la realidad toma forma y se hace inteligible gracias al lenguaje, es decir, gracias al orden que hemos incorporado hasta que nos hacemos adultos (al socializarnos hacemos inteligible o pensable la realidad, al tiempo que le damos un valor). Podríamos, pero no discutiremos ahora estas tesis. Dicho esto, me atrevo con una intuición (aquí aceptaré todas las críticas que se me puedan hacer sobre si esta intuición surge desde mi pensamiento socializado, pero preferiría enunciarla primero). A ello voy: estructuramos la realidad social de una forma dialéctica hasta recortar y limitar nuestro pensamiento y su proyección en la realidad, aniquilando así la multiplicidad y la pluralidad posible. Dicho de otro modo: se nos hace imposible pensar en todo aquello que no encaja en una estructura dialéctica de la realidad social (realidad social que se podría simplificar en: nosotros y ellos).

Un ejemplo de grandeza política: Francisco Camps

Muchos politólogos y algún que otro filósofo (incluido mi amigo) deberían plantearse seriamente en qué se han equivocado. Porque, lo siento mucho, la realidad les está atizando un buen golpe en los morros. Y es que estamos viviendo un momento en que los criterios éticos que gobiernan la acción politica están cambiando drásticamente o, lo que es lo mismo, hemos metido la pata hasta el cuello cuando hemos definido conceptos como democracia, honradez, responsabilidad, etcétera. El señor Francisco Camps es un claro ejemplo de lo equivocados que estábamos.

Joan Laporta y Belén Esteban

No sé si han tenido la suerte de ver la fotografia que el martes pasado (19 de julio) publicó El Periódico de Catalunya y en la que aparece, mostrando toda su humanidad, el personaje Joan Laporta. Se la describo, por si no han tenido tal suerte: panzudo colosal, sostiene en una mano una botella de champagne francés y en la otra un puro ya mediado; destaca la panza, por supuesto, pero también la sonrisa socarrona que lanza a alguien fuera de encuadre y que parece conminar a un balanceo bailongo; más allá de la panza, no podemos olvidar el torso tetudo y peludo, como de oso, pero de esos pardos y de malas pulgas; el pantalón, bajo el panzón, mantiene a duras penas la posición, aunque, eso sí, de blanco muy elegante. Cuentan en la noticia que el tal señor ni se inmutó cuando se vió cercado por unos cuantos paparazzis y que incluso pareció encontrarse muy a gusto exhibiéndose. Total: ¡Tierra, trágame! ¿Cómo se puede ser tan zafio, tosco y patán, a la vez que engreido, vanidoso y pedante? Quizás porque sólo un necio sería capaz de conjugar todos esos adjetivos, y él gusta de mostrarse muy necio. ¡Qué personaje! Presunto malversador, sólo presunto, pero de ochenta millones de euros que el F.C. Barcelona tiene que acarrear de déficit gracias a él. Presunto independentista, sólo presunto, pero que encandila a jovencitos que todavía no saben ni pueden distinguir entre la conciencia y la cenicienta, o entre la izquierda socialista y una zurda lista. Gloriosa demostración aquélla, bañándose en cava (este sí, catalán) por un triunfo que le catapultó a la  más alta popularidad (popularidad populista, claro); o aquella otra deshaciéndose de pantalones y camisas ante la guardia civil en un aeropuerto, y que esgrimió como demostración -deleznable y gratuita- del agravio al que era sometido un catalán de pro.

Habermas y la desobediencia civil

Mi amigo, el profesor de filosofía, me ha enviado un correo muy interesante. Al menos, él sabía que a mí me iba a interesar y yo he picado el anzuelo. De todas formas, creo que a él le hubiera gustado poder decir lo que yo afirmo sin tapujos, pero por pudor o por no desgastar una imagen absurda de escéptico irreductible, no se atreve a defenderlo abiertamente.

El caso es que hace unos días comenzamos a hablar del concepto de desobediencia civil en relación al movimiento 15M. Que si sí, que si no, que si es posible, que si no es tan fácil... Yo, por supuesto en el sí. Él que no estaba tan claro, aunque deseando que yo insistiera en mi ceguera. Al final, me prometió que pensaría en el tema y que ya me diría algo. Él, muy puritano y ortodoxo en sus cosas filosóficas, se ha encargado de buscar algún fundamento con, al menos, un cierto tufo intelectual, como si así el concepto o el horizonte adquiriera más consistencia. Es lo que tiene ser profesor de filosofía, siempre buscando el acomodo y el respaldo de la autoridad. Y algo ha encontrado.

A la atención del señor Salvador Alemany

Con su permiso y con el debido respeto, le tengo que confesar que en mi siguiente vida me gustaría ser Salvador Alemany. No se sorprenda, es usted el prohombre que debería figurar en el imaginario de toda persona de su tiempo, sin lugar a dudas. Claro que si tengo que mantener mi condición femenina, yo en mi siguiente vida debería ser Salvadora Alemanya, lo que me convertiría en algo así como en una metáfora de la actual Angela Merkel -también salvadora y, por supuesto, muy alemana-. Redondo, mejor imposible: la síntesis perfecta entre el modélico liberalismo empresarial y el liderazgo político -también liberal, claro-. Pero déjeme explicarle qué me ha llevado a esta decisión.