¡Hay que ver qué problemas tenemos con los mudos! Cuántas veces nos ha pasado que, al vernos ante un mudo y con la intención de hacernos entender, comenzamos a gritar separando mucho las sílabas "QUE COOO-MO ES-TAAAS, HOOOO-LA". No sé, es como si de esa manera, gritando las sílabas con energía y la boca muy abierta, pudiera sobrevenirles a ellos de repente la capacidad de hablar. Y no, no es que sean sordos, es que son mudos. Es lo mismo que nos pasa con los que no hablan nuestra lengua, al gritar pausadamente cada una de las sílabas con energía creemos producir un efecto de traducción simultánea congrutanés-español, español-congrutanés. No lo podemos evitar, a pesar de que algún enteradillo nos recuerde, "que no, que no es sordo, es que es de Congrután", y, volviéndose al congrutanés, le dice, "PER-DOOOO-NA, EEEES QUE PEN-SAAAA-BA QUE TUUU E-RAAAAAS SOOOOOR-DO" -enteradillo de las narices.
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¿Justicia ciega o justicia interesada?
El caso es que Luis C.O. ha sido condenado a nueve meses de cárcel y a pagar 11.000 euros por los daños causados al arrancarle un brazo a la imagen de Jesús del Gran Poder de Sevilla. Ayer aceptó la condena que el fiscal pidió para él y ya ha pagado buena parte de los 11.000 euros. Nada que decir, yo siempre supongo que las sentencias y las condenas son justas. Y, aunque nadie esté libre del error, nunca podemos suponer el error antes de haberse demostrado, por lo que si el fiscal lo cree justo y Luis C.O. ha aceptado la condena, será porque es lo mejor para él y para la sociedad. Es igual, lo importante aquí es que el fiscal propuso y Luis C.O. aceptó, a pesar de que en el momento de causar la tropelía se reconozca que sufría un "trastorno de ideas delirantes, parafrenia, con rasgos esquizoides y narcisistas, personalidad patológica paranoide y pensamientos psicóticos" -para más información podéis leer la noticia en El Mundo.es en la edición del miércoles 14 de marzo-. Sintetizando: Luis C.O., afectado de trastornos psicológicos importantes en el momento de cometer el pecado -nunca mejor dicho- ha sido condenado a la cárcel y a reponer los daños materiales que causó -y suerte ha tenido que no estamos en tiempos de la Santa Inquisición... ¿o sí estamos, aunque sólo sea la puntita?- Sigamos. Este hecho no me hubiera llamado la atención -no soy creyente y me cae un poco lejos Sevilla como para interesarme por el señor Luis C.O.- si no fuera porque también ayer el Ministro de Justicia, el señor Gallardón, indultó a Josep Maria Servitje, exsecretario general de Trabajo de la Generalitat de Catalunya en tiempos de Jordi Pujol, y a Victor Manuel Lorenzo, empresario. Ambos eran militantes de UDC y fueron condenados por "robar" más de 46.000 euros de las arcas públicas con facturas falsas -para más información podéis consultar El Confidencial en su edición del 15 de marzo-. "Curiosa coincidencia temporal", he pensado.
Liberales de pacotilla
Una buena parte de la derecha española, en general, y catalana, en particular, se definen como liberales. Pero cuando esgrimen "su" ideología liberal, se les llena la boca de términos como emprendedores o iniciativa, o hablan de ser libres para mover "su" dinero y construir "su" riqueza, o ensalzan lo privado para menospreciar abiertamente lo público. Y esa es la única dimensión que contempla el llamado liberalismo. Porque, en realidad, no son liberales, son conservadores disfrazados o, mejor, neoconsevadores engreídos y manipuladores. Ese liberalismo que les empuja a aprovecharse del esfuerzo de los demás o que les hace creer que pueden utilizar al resto del mundo como pura mercancía de la que sacar un provecho -incluidos el resto de sus conciudadanos- o que les hace pontificar reglas morales y objetivos nacionales que debemos seguir el ignorante pueblo, en realidad no tiene nada de liberal ni se acerca en absoluto al término libertad. A los hechos me remito.
¿Reforma del mercado laboral o de los derechos de los trabajadores?
Vaya por delante mi rechazo a la reforma laboral que el gobierno del PP aprobó el viernes pasado. No quiero engañar a nadie ni entrar en discusiones sobre si es mejor o peor, sobre si es beneficiosa o no. Para mí no existe discusión ni quiero escuchar a quienes la defienden. Eso sí, creo que, con esta reforma, Mariano Rajoy ha incumplido alguna promesa electoral y que, además, ha traicionado a muchos de los que le votaron -allá ellos-. Ahora bien, una vez dejado claro esto, sí me gustaría abordar algunas cuestiones relacionadas con el fondo y la forma de esta reforma laboral.
Gallardón no aprende
El actual ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, no aprenderá nunca. Mira que a su alrededor tiene buenos maestros, verdaderos catedráticos en no decir ni pío y soltarnos un bofetón en plena cara cuando menos te lo esperas. La propia campaña del Presidente del Gobierno, señor Mariano Rajoy, fue todo un máster de cómo un político puede ganar unas elecciones sin soltar ni prenda. Pero Ruiz-Gallardón no aprende que por la boca muere el pez. Después le pasa lo que le pasa: se le echa el partido encima, los medios de la derecha más pura le miran desafiantes y le llaman al orden o reclaman que alguien "más sensato" le conduzca al redil, las almas puras reprochan al partido haberle dado la enésima oportunidad, las televisiones del TDT Party dejan que sus mediocres y obscenos comentaristas hagan mofa de él, y Mariano se debe retorcer en su flamante sillón de presidente pensando que "a este chico no le enderezaremos nunca". Pobre Gallardón. Él, que hace todo lo que puede por ser carismático y sincero diciendo lo que piensa, siempre se encuentra con la incomprensión de su propia "familia".
Colaborando con el presidente Rajoy (IV): El Consejo Asesor
Falta pocas horas para que usted, nuestro ya casi flamante presidente –lo de flamante no se lo tome a mal, que no va con segundas ni tengo intenciones incendiarias- comience el ansiado discurso de investidura. Voy contrareloj para ver si le llega a tiempo mi última propuesta: crear un consejo asesor. Me he emocionado al pensarlo. Verá usted, aquí en Catalunya nuestro presidente Mas tuvo a bien crear uno, el CAREC –Consejo Asesor para la Reactivación Económica y el Crecimiento-. Con este nombre tan rimbombante y con las personalidades tan eminentes elegidas del mundo económico y empresarial, se dará usted cuenta de que es una gran idea, ¿verdad? Bien, pues usted puede crear otro, aunque sin repetir, con un punto de originalidad y hasta es posible que con un punto de realidad.
Colaborando con el presidente Rajoy (III): Aprovechando a Chomsky
Bien hallado presidente Rajoy,
después de mi primera colaboración en la que intentaba ayudarle con el "problema" de las parejas homosexuales y de la segunda sobre el tedioso y engorroso tema de la publicidad en la democracia, me desato ahora con una ayudita con vistas a su próximo discurso de investidura como Presidente del Gobierno. Me he ayudado de un documento elaborado por el lingüista Noam Chomsky que desde hace algún tiempo es de dominio público y corre por la red. Sin duda, lo conocerá: "Diez Estrategias de Manipulación". Aunque, como usted no me va a leer –que ya lo sé, no crea que soy tonta-, este artículo sólo servirá para hacer cábalas con algún perdido lector que llegue hasta aquí: ¿Qué se apuestan que alguna de éstas cae?
Colaborando con el presidente Rajoy (II)
Apreciado señor presidente,
quiero seguir ayudando en lo que pueda. Ya sabe, arrimando el hombro para que podamos salir airosos de… bueno, la realidad es que usted deberá gobernar y a mí me gusta meterme donde no me llaman. Por eso hoy quiero ofrecerle una idea que me lleva rondando desde hace varias semanas y, de paso, me echa usted una mano.
Colaborando con el presidente Rajoy (I)
Apreciado presidente -no investido, pero sí de facto- Rajoy,
tal y como están las cosas, lo más prudente y positivo es remar todos en el mismo sentido. Creo que una persona como yo podría dedicarse sencillamente a poner palos en las ruedas, pero creo más sensato ayudar aportando lo único que tengo -de cuando en cuando, tampoco es que ande sobrada-: alguna idea. Así que, si a usted no le parece mal, quiero ofrecerle recomendaciones para que usted las inutilice, convenientemente, o se ría de mí, abiertamente.



